La silla es el mueble del comedor que más se usa y el que menos se piensa. Se elige por cómo combina con la mesa, cuando en realidad se debería elegir por cuánto tiempo vas a estar sentado en ella y quién la va a usar.
Comparación rápida
| Tapizada | Madera | Plástico (polipropileno) | |
|---|---|---|---|
| Comodidad | Alta | Media | Media |
| Sobremesas largas | Sí | Con almohadón | Aceptable |
| Limpieza | Requiere cuidado | Fácil | Muy fácil |
| Peso | Medio | Alto | Bajo |
| Con mascotas | antidesgarro | Buena | Excelente |
| Durabilidad | Media (depende de la tela) | Alta | Media a alta |
| Se puede renovar | Sí, retapizando | Sí, lijando | No |
Sillas tapizadas: comodidad, con una condición
A favor. Son las más cómodas, y la diferencia se nota en las sobremesas largas. También son las que más "visten" un comedor: aportan textura y color, y hacen que el ambiente se vea más terminado.
En contra. La tela es el punto débil. Una pana o un lino común absorben líquidos y grasa, y una mancha de salsa puede quedar para siempre. Si tenés gatos, podes usar la tela antidesgarro.
La condición: si vas a comprar tapizadas y tenés mascotas, pedí tela antimanchas o antidesgarro. No es un detalle menor: es la diferencia entre una silla que dura ocho años y una que hay que retapizar a los dos.
A favor de largo plazo: una silla tapizada se puede retapizar. Si la estructura es buena, cambiás la tela a los años y tenés silla nueva por una fracción del precio.
Para quién es: quien prioriza comodidad, sobremesas largas, comedores de uso adulto o con tela tratada.
Sillas de madera: las que duran
A favor. Son las más duraderas y las únicas que se pueden reparar por completo: un rayón se lija, una pata floja se encola, el color se puede cambiar. Una silla de madera maciza bien hecha dura décadas y se puede pasar de generación en generación.
En contra. El asiento rígido cansa en sobremesas largas. Se resuelve con un almohadón, pero entonces volvés a tener tela que limpiar. También son las más pesadas de mover.
Ojo: "silla de madera" incluye desde madera maciza hasta estructuras de aglomerado con terminación símil madera. Preguntá siempre de qué está hecha, porque la diferencia de durabilidad es enorme.
Para quién es: quien busca durabilidad, estilo clásico o nórdico, y no le molesta el asiento firme.
Sillas de plástico: prácticas de verdad
A favor. Son imbatibles en practicidad: se limpian con un paño, no absorben nada, no les pasa nada si un chico les tira jugo encima, son livianas y muchas son apilables. Las de polipropileno inyectado con patas de madera o metal tienen además muy buen aspecto y combinan con casi todo.
En contra. No son tan cómodas como una tapizada para estar sentado dos horas, y no se pueden reparar: si se raja la carcasa, no hay arreglo. También pueden verse "livianas" si el resto del comedor es muy sólido.
Un dato que importa: el grosor y la calidad del plástico varían muchísimo entre fabricantes. Una carcasa fina se marca, se decolora con el sol y se raja. Sentate en la silla antes de comprarla y fijate si flexiona más de la cuenta.
Qué mirar siempre, sea cual sea el material
Las patas. Son el punto de falla más común. Si son metálicas, chequeá el espesor del caño y que las soldaduras estén prolijas. Si son de madera, que no tengan juego en la unión con el asiento.
Los regatones. Toda silla debe tener protección plástica o de fieltro en la base de las patas. Sin regatones te rayan el piso y las patas metálicas se oxidan con el trapo de piso.
El respaldo. Sentate y apoyá la espalda. Un respaldo que acompaña la curva lumbar cambia por completo la comodidad. Un respaldo recto y vertical cansa en veinte minutos.
La altura del asiento. Entre 45 y 47 cm. Combinada con una mesa de 75-76 cm, deja los 30 cm de espacio que necesitan las piernas.
Que entre bajo la mesa. Sobre todo si tiene apoyabrazos: medí que el apoyabrazos pase por debajo de la tapa. Si no pasa, la silla queda afuera y te come circulación.
¿Todas las sillas tienen que ser iguales?
No, y mezclarlas es una tendencia consolidada. Dos combinaciones que funcionan bien:
- Mismo modelo, distinto color. Por ejemplo, dos sillas grises y dos crudo. Da movimiento sin desordenar.
- Sillas simples en los lados, con apoyabrazos en las cabeceras. Es la combinación clásica de los comedores grandes y jerarquiza la mesa.
Lo que conviene mantener igual es la altura del asiento y el material de las patas. Si todas las patas son negras, podés mezclar bastante libremente el resto.
Preguntas frecuentes
¿Qué sillas de comedor son mejores si tengo chicos? Las de plástico (polipropileno) o las tapizadas con tela antimanchas. Las de plástico se limpian con un paño y no absorben líquidos; las tapizadas sin tratar se manchan con facilidad.
¿Cuál es la altura ideal del asiento de una silla de comedor? Entre 45 y 47 cm. Con una mesa de 75-76 cm de alto, deja unos 30 cm de espacio para las piernas.
¿Las sillas tapizadas se pueden lavar? Depende de la tela. Las telas antimanchas se limpian con un paño húmedo. Las comunes requieren limpiadores específicos o tapicero, y conviene actuar apenas cae la mancha.
¿Se pueden mezclar sillas distintas en la misma mesa? Sí. Lo que conviene mantener constante es la altura del asiento y el color de las patas. Mezclar colores de tapizado o combinar sillas simples con sillas de apoyabrazos en las cabeceras funciona muy bien.
¿Cuántas sillas necesito para mi mesa? Se calcula a razón de 60 cm de ancho de mesa por comensal. Una mesa de 1,20 m sienta 4 personas cómodas; una de 1,60 m, entre 6 y 8 usando las cabeceras.
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